
Acabo de leer un artículo bastante bueno de ese gurú de la seguridad que es RSnake, sobre los ubicuos tokens de autenticación que proliferan sin parar por las empresas, y que los bancos y otras organizaciones amenazan con poner en nuestras manos si nos descuidamos.
Siempre me han parecido una solución mediocre, ya que no resuelven todos los problemas de seguridad relacionados con la identificación y autenticación y son incómodos (sobre todo si tienes varios).
- Tienes que llevarlos encima. Se pierden. Se rompen. Se quedan sin pilas.
- Las plataformas de identidad federadas son algo que no llegará nunca. Los propietarios de las aplicaciones y sistemas de acceso más importantes no van a permitir nunca integrar su sistema de control de acceso con terceros (añadiendo eslabones más débiles a la cadena). Nunca vas a poder usar el mismo token para acceder a la VPN de tu empresa que para acceder a tu cuenta bancaria. Según se pongan de moda habrá que llevar colgado del llavero unos cuantos.
- El único problema que resuelven es el de los ataques de fuerza bruta o de diccionario contra las contraseñas. Los tokens no resuelven los problemas de man-in-the-middle, phishing, captura de tecleos, etc.
- Son caros (cuando hablamos de muchos usuarios). No sólo el token en si mismo, sino la distribución, sustitución por pérdidas o avería, las llamadas al help desk, la infraestructura necesaria, cambios en sistemas actuales y aplicaciones, etc.
- Los ciegos no pueden usarlos. Esto es obvio. No estoy al tanto de la situación legal en España, pero sospecho que las empresas que lo utilizan como forma única de acceso están discriminando a este colectivo. Y esto puede acarrear denuncias y sanciones.
- Y sobre todo (y esto no viene mencionado en el artículo de RSnake) son inútiles en entornos donde no se deja al usuario cambiar el PIN. Y a veces ponen hasta el nombre de usuario en una pegatina por la parte de atrás. Esto es bastante más común de lo que os podríais creer.
Otro día me despacharé a gusto con otros temas relacionados con la seguridad que son comúnmente aceptados como válidos y útiles, y que en la práctica son a menudo una ñofa (por ejemplo, las Políticas de Seguridad, la Concienciación o “Awareness“, y los Planes Directores de Seguridad) Pero eso para otro día.
















